Diseño: renovarse o morir

Diseño: renovarse o morir

«Creo que las respuestas que todos buscan para salir de la crisis vendrán, en gran medida, matizadas por el diseño, porque éste cualifica sustancialmente el carácter de la producción que podemos realizar».

La afirmación pertenece a de Rafael Díaz, Director Ejecutivo de ESNE, Universidad de Diseño e Innovación, y contiene mucho de una realidad que ha acompañado a esta disciplina a lo largo de su evolución histórica tanto dentro como fuera de nuestro país. Con la diferencia, eso sí, de que en el caso español, pese al auge que se vivió en la década de los 80 del siglo XX, no ha sido hasta los últimos años cuando ha ido recobrando su importancia como parte implicada a la hora de avanzar.

Así, el contexto actual ha puesto de manifiesto hasta qué punto el diseño resulta vital y de paso también ha mostrado el potencial español en la materia: «Sin ninguna duda, el diseño aporta un importante valor económico a la economía productiva, que es la que nuestro país necesita desarrollar. En el diseño, la innovación y en la tecnología hay tres claves esenciales para el futuro de España», explica a ABC.es Díaz.

La historia, en el exterior, secunda esta afirmación. Con ánimo de aunar esfuerzos y trabajo profesional de artistas y artesanos, así como evocar la organización social de la Edad Media en torno a la catedral, a la construcción de templos religiosos, Walter Gropius dirigió y administró la Statliches Bauhaus, en Weimar, en 1919.