Lo de "rompetechos" va a ser literal.

Lo de "rompetechos" va a ser literal.

De nuevo, vuelve a surgir la pregunta: ¿los fallos que impiden el proyectado movimiento de la cubierta del Palacio de Congresos de Buenavista, en Oviedo, se deben a un mal diseño del arquitecto Santiago Calatrava y su equipo, o a que las empresas subcontratadas no han sabido leer los planos?

El juicio iniciado ayer guarda muchas similitudes con el celebrado a finales de abril. La aseguradora Allianz demandó a Calatrava, el estudio de arquitectura In Hoc Signo Vinces, Fiaga, Esdehor, un aparejador y otra aseguradora por un desplome en el palacio en agosto de 2006. Quería recuperar los 3,5 millones que pagó de seguro al considerar que no eran daños imputables a la póliza. Tras dos sesiones de juicio donde también se buscó culpables, el Juzgado de Primera Instancia número 2 condenó solidariamente a Fiaga, Calatrava, su equipo y a Esdehor.

Se mueva o no, me lo pensaré dos veces antes de ponerme debajo.