"Para niños y políticos: que no haga pensar"

"Para niños y políticos: que no haga pensar"

Nos encargan un catálogo destinado al público en general y tras nuestras primeras propuestas, en las que parece que no acertamos con la intención del cliente, nos propusieron hacer unas portadas "que no hagan pensar", literalmente "para niños y para políticos". Hasta ese momento nos habíamos esmerado pero a partir de ahí todo fue mucho más fácil. La peor de nuestras siguientes propuestas fue aceptada con agrado por el cliente.

Aquí hay algo que falla. Solemos preocuparnos de aportar valor añadido a los diseños, y para nosotros estimular la reflexión y el diálogo de los destinatarios a través de la comunicación de nuestros clientes es brindarles la ocasión de contribuir a una sociedad mejor al mismo tiempo que venden sus productos. También se han dado ocasiones en las que un cliente descubre en el diseño que le proponemos valores emergentes que no se habían planteado en fases anteriores del proyecto a comunicar.

En nuestra reflexión sobre la realidad que nos proponen surgen elementos novedosos, pero a veces el cliente no los acepta, tal vez porque piensa que van a despistar. O también cabe la posibilidad de que no sepamos vender nuestro diseño.