Paradojas

Paradojas

La jornada y la semana de trabajo se terminan. Esta tarde hay aquelarre de diseñadores. Mola.

Aún no he decidido qué hacer con ese concurso, aunque pienso que será una ingenuidad y una pérdida de tiempo presentarse por su suena la flauta. No deja de resultar paradójico ser excluido del mismo concurso al que eres invitado... debe ser que estoy acostumbrado a que cuando un cliente, normalmente un amigo, me llama es porque quiere mi colaboración y no para cubrir un expediente.

"En las licitaciones, las empresas a las que se invitan son las especificadas por el servicio proponente de la contratación, sin conocer de antemano la solvencia técnica de las mismas puesto que la invitación no se hace en función de este criterio ya que de lo contrario se incumpliria el principio de igualdad que exige la Ley de Contratos del Sector Público. Son los posibles licitadores, una vez invitados, los que tienen que valorar esos extremos."

Quien tenga oídos para oír que oiga. No hay que ser muy listo.

Si no hubiese trabajado quince años en la administración me ofendería, pero sabiendo como se hacen las cosas no vale la pena gastar energía en eso. Sabemos lo que pierde la administración y los ciudadanos. Lo que no sabemos es lo que gana quien lo gane.

Nos vemos en la espicha.